lunes, 11 de marzo de 2013

El cliente es lo más importante

No sólo es lo más importante, es que además tiene que ser uno más de los miembros del equipo de trabajo. 

En la escuela de arquitectura nos han enseñado a proyectar, siempre desde un punto de vista de arquitectura para arquitectos. Vanidad, magnificencia, altanería, egolatría, pomposidad y narcisismo, todo en aras de conseguir que nuestro proyecto fuera mejor que el del compañero para poder aprobar.

¿Cómo hemos llegado a esto?

Proyectos que casi rozaban (si no sobrepasaban) lo cómico para poder alcanzar la "sensibilidad" de quien lo corregía. Si lograbas esto (y algunos eran especialistas), los proyectos de los demás pasaban desapercibidos. Criterios constructivos, eficiencia energética, ajuste económico o valores históricos no eran criterios "evaluables" en la escuela de arquitectura. Te pisaban una y otra vez si apenas los mencionabas. Así que la única manera de progresar en la carrera era sorprender al profesor aunque lo proyectado no pudiera ni construirse, porque eso era lo de menos. Y así se creó también la burbuja del diseño narcisista, donde cada uno era mejor que el de al lado por comparación y descarte. Y luego venían los concursos en la vida real ,privados, públicos... y ahí tenéis el resultado.

Pero a quien de verdad va dirigida la arquitectura todo esto no le interesa. No digo que un aeropuerto o el museo de arquitectura de la ciudad no tengan que ser más representativos que las viviendas que los rodeen, sólo digo que precisamente, esas viviendas, o la delegación municipal, o el local comercial de la esquina no tienen por que pretender ser el nuevo Guggenheim. El cliente medio del arquitecto no te llama para que le proyectes eso.

Y, ¿por qué?

Así nos ha ido a los arquitectos, éramos divos en un mundo en el que el resto de mortales no nos entendían. Pero esto no importaba mucho puesto que nuestro adinerado cliente se lo podía permitir. La verdad es que nunca compartí esta postura entre los ilustres miembros de la escuela que me formó. Tanto hablaban de las escalas y los dibujos, pero la verdad es que la verdadera escala residía en ajustarse a lo que el cliente necesitaba. Si lograbas ver la realidad de su necesidad y le planteabas una solución acorde a lo que tenía en mente, le fidelizarías enseguida. 




Así que por favor, volvámonos a reconciliar con quienes nos necesitan o buscarán otros medios para alcanzar sus intereses, que son también los nuestros. Tenemos que ponernos en el lugar de quien nos contrata, no puede ser que nos pida diseñar una rehabilitación de una vivienda en un casco histórico y acabemos proponiendo una nueva ciudad de las artes y las ciencias.

Los arquitectos necesitamos a la sociedad con sus necesidades y la sociedad necesita arquitectos para resolverlas. Necesitamos al cliente como parte del proceso de proyecto. Nuestros conocimientos tienen que servirle a él para dar forma a lo que desconoce o asesorarle en lo que se equivoca. No podemos imponer pero sí enseñar. Y él a nosotros también.



4 comentarios:

  1. Buenas tardes,

    La verdad es que es cierto que muchas veces se pierde de vista al cliente. Es una de las figuras más importantes, tan importante que actualmente hay muchas empresas que se dirigen hacia la implantación de sistemas de calidad. Estos sistemas tan "en voga" tienen como propósito que las empresas generen productos, bienes o servicios de mayor calidad teniendo en cuenta siempre los deseos y necesidades de los clientes.

    Un saludo!

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    Respuestas
    1. Efectivamente, sin embargo esas políticas de calidad suelen estar referidas a productos de consumo y servicios de prestación constante.

      El problema de la arquitectura es que el cliente más normal (vivienda) es probable que sólo lo tengas una vez en tu vida y sobre ese producto (diseño del edificio) es más difícil aplicarle un sistema eficaz de calidad. Puesto que los gustos y necesidades de ese cliente no tienen por qué ser iguales que los del siguiente.

      Aplicado a bloques de vivienda si sería más factible, pero entraríamos en la rutina del diseño y la muerte de la creatividad. Las ciudades se crearían con moldes de viviendas que servirían para "la mayoría" de las necesidades, sin recurrir a los criterios puntuales de cada cliente.

      Digamos que es más fácil cambiar de marca de café que de marca de vivienda. Puede que sólo tengas una en tu vida.

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  2. Bueno, me voy a salir un poco del tema del debate pero me gustaría comentar una cosa. No siempre las políticas de calidad están referidas a productos de consumo o servicios. Por ejemplo, en un estudio de arquitectura se puede aplicar un sistema de calidad dirigido a reducir el impacto medioambiental asociado a vuestra actividad (gestión de residuos, ahorro energético...
    Creo que hay que mirar el campo de la calidad con amplitud de miras; no se trata de que "el cliente más normal" lo tengas una vez en tu vida sino de hacer las cosas conforme a unos determinados estándares de calidad que le aseguren una garantía al cliente.

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  3. Efectivamente, y como prueba de ello, los estudios de gestión de residuos, los estudios de seguridad y salud y los planes de control de calidad se redactan como parte de todos los proyectos de edificación. Así lo establece la LOE ,mediante las directrices del CTE.

    No obstante se pueden implementar ciertos controles de calidad en la fase de proyecto sobre la elaboración de éste mismo, sea cual sea su propósito. Así se ahorran costes, se mejora la eficacia de los recursos y horas empleadas en su concepción.

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