jueves, 20 de junio de 2013

Reflexiones. Sonidos Infinitos.


La imaginación no tiene límites y la creatividad tampoco. Igual habéis pensado que vuestra capacidad para ser creativos se ve limitada en ocasiones y que tal vez personas de vuestro entorno son capaces de hacer cosas que vosotros simplemente veis inalcanzables.

Hoy voy a tratar de convenceros con un simple experimento de que esto es sencillamente mentira, sois capaces de todo lo que os propongáis porque sois capaces de imaginarlo.


La limitación de las ideas

En mi trabajo de arquitecto, la imaginación es la primera de las herramientas para dar soluciones creativas a problemas complejos, ya sean constructivos, estéticos, de habitabilidad o funcionalidad. En una ocasión un profesor me contó que las obras ejecutadas cambiaban mucho con las ideas iniciales que tenía en la cabeza cuando por primera vez imaginaba, proyectando en su cabeza, como quería que fueran.

Efectivamente, las ideas no se construyen solas, hay que hacerlas realidad y para eso hay condicionantes. Pero las ideas son libres, no tienen límite y son el recurso más preciado que nos diferencia del resto del mundo animal. Los edificios más bellos existen sólo en nuestras cabezas. Llegado el momento hay que llevar esa idea al papel para que los demás vean lo que estamos imaginando y no es fácil dibujar un pensamiento, más aún cuando cada uno tiene su técnica para expresarse. Justo en ese instante comienzan las limitaciones. En el momento en que el lápiz toca el lienzo tenemos que empezar a tomar decisiones que en nuestra cabeza no existían (grosores de muros, comunicaciones, huecos...) y la idea empieza a desvirtuarse.

Ese es el doloroso paso de la mente a la realidad, donde los proyectos empiezan a tener contras en detrimento de los pros. Así mismo, cuando el dibujo se convierte en proyecto aparecen más elementos que juegan en nuestra contra; aplicación de normas técnicas, urbanísticas... Ni que decir tiene cuando llega el momento de construir, ese momento en que tu idea se convierte en realidad por las manos de quienes no la han imaginado.

Pero las ideas en sí mismas son poderosísimas herramientas que no se ven limitadas por absolutamente nada.

El experimento del sonido

Me gustaría proponeros algo que podéis hacer mientras leéis estas líneas. Todos hemos oído en algún momento un instrumento musical que va tocando las notas de la escala, empezando en Do y terminando en Sí. Ahora imaginad que la escala continúa (pero sólo imaginadlo, no lo cantéis) y cuando terminéis la siguiente escala comenzad una nueva y así sucesivamente hasta el infinito. ¿A qué nota llegáis?, ¿Tiene límite el sonido en vuestra cabeza?. No lo tiene, simplemente es una escala infinita. 

Podéis hacer la prueba también imaginando las turbinas de un avión que se pone en marcha y que poco a poco el sonido se va haciendo más agudo, ¿a cuánta potencia llega el rotor en vuestra cabeza?, ¿tiene un tope?. Seguro que podéis hacerlo más agudo aún.  

La única limitación que podemos ponerle al sonido es a través de las herramientas, los instrumentos, la voz... Pero en sí mismo el sonido, como pueden serlo las ideas en nuestra mente es infinito, no hay nada que pueda decirnos:  "oye, piensa hasta aquí que más allá tu capacidad no te lo permitirá".

Moraleja: cuando tengáis una idea, exprimirla al máximo, llevarla a los límites de lo posible, explorar todas sus posibilidades, porque la capacidad la tenéis. No os limitéis mentalmente ni os conforméis, porque a la hora de la verdad, cuando tengáis que convertirla en realidad, existirán otros factores que la limitarán por vosotros.

Pablo.

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