martes, 3 de septiembre de 2013

El juego de los sombreros. La solución.

Ayer os presenté el juego de los sombreros. Hoy os traigo la respuesta por si estáis desesperados por la solución. Además os diré por qué me ha servido a lo largo de vida personal y profesional.

Existe desde la antigüedad un método de demostración lógico que se llama reducción a lo absurdo, en latín Reductio ad Absurdum. Probablemente todos hemos oído hablar de él. Algunos probablemente lo utilicéis a diario incluso sin saber de su existencia.


Básicamente consiste en demostrar algo, que directamente no podemos, porque de entre todas las respuestas que existen, la única que no es imposible es la verdadera.

Pondré un ejemplo antes de resolver el juego de los sombreros. Supongamos que un día tenemos que comprar un regalo a una amiga, hemos decidido que a nuestra amiga lo que de verdad le haría ilusión sería estrenar un pañuelo. Como estamos en crisis no podemos gastarnos más de diez euros en el regalo, además tenemos un billete de diez en la cartera y nada más.

Cuando llegamos a la tienda vemos que tienen dos que nos gustan mucho: uno rojo y uno azul. Estamos indecisos porque los dos le quedarían fenomenal con lo morena que ha vuelto nuestra amiga de la vacaciones. Cuando le preguntamos al dependiente nos dice que el rojo vale 8 € y el azul 12 €. Pues da igual lo indecisos que estemos, el azul simplemente es imposible comprarlo, tendremos que llevarnos el rojo. Pues acabamos de reducir al absurdo nuestras posibilidades, hemos deducido lógicamente cuál es el único que podemos permitirnos. Eso es reducir a lo absurdo.

Ahora apliquémoslo al juego de los sombreros

Resulta que el tercer reo había dicho que su sombrero tenía que ser negro. ¿Es esto posible?, bueno, no podemos demostrar que era negro su sombrero, sin embargo sí podemos demostrar que su sombrero no era blanco.

¿Qué habría pasado si su sombrero hubiera sido blanco?

Pues volvamos a preguntar a los tres reos:

- El primero habría visto que el segundo tenía un sombrero negro, y que nuestro hombre tenía uno blanco, todo esto sin saber el color del suyo. Como no podría saber su color, sin duda habría tenido que decir que no lo sabía.

- El segundo habría escuchado dudar al primero... pero un momento, si el primero había dudado era porque no estaba viendo dos sombreros blancos (la única manera de estar seguro de que el suyo era negro era viendo dos blancos al mismo tiempo), luego el segundo habría deducido que el suyo era negro por reducción al absurdo. Habría sido el segundo y no el tercer el reo quien se habría salvado.

- Evidentemente nada de esto había sucedido, luego, y una vez más por reducción a lo absurdo, el suyo tenía que ser negro.

Y ¿cómo afecta esto a la vida personal y profesional?

Diría que tomamos decisiones por reducción a lo absurdo varias veces al día, la mayoría sin darnos cuenta. Desde intrascendentes decisiones hasta decisiones importantes. "Hoy voy en coche, que hay huelga de transportes y no voy a llegar a la reunión" o "compraré otra pasta de dientes que la última me dejó mal sabor de boca".

Y en la vida profesional pasa lo mismo. En los proyectos que hacemos tomamos decenas de decisiones todos los días: materiales, sistemas, representación gráfica, ajustes a presupuestos... Algunas son muy importantes y marcan el ritmo del proyecto y del edificio final que ejecutamos, otras son perfectamente subjetivas, definidas por el cliente o aconsejadas por nosotros. Algunas de ellas son decididas mediante la reducción a lo absurdo.

Hemos redactado un proyecto de tres laboratorios de control agroalimentario en Angola durante los meses de julio y agosto, que subiré al blog en cuanto tengamos terminado. Teníamos un problema de suministro de materiales, ya que allí es limitado. Al final tuvimos que tomar la decisión de realizar cerramientos y particiones mediante bloque de hormigón prefabricado, desechando todas las demás posibilidades por quedarse fuera del presupuesto, por falta de suministro o por imposibilidad constructiva. 

Así que sí, la reducción a lo absurdo es muy útil, prácticamente se puede aplicar en cualquier ámbito y en cualquier situación. Si estáis acostumbrados a usarla lo haréis de manera automática, si no, os recomiendo su práctica porque os ahorrará muchos dolores de cabeza.

Espero que os haya gustado.

Pablo.


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