lunes, 28 de octubre de 2013

Las Corralas de Madrid. Espacios para compartir.

De entre los muchos elementos que definen la ciudad de Madrid hay uno que la hace única, las corralas. Estos edificios residenciales se contaban por miles a finales del siglo XIX, pero ¿cómo són?, ¿cómo surgieron?.

La verdad es que las corralas o casas corredor no son únicas de la ciudad de Madrid.

Encontramos ejemplos de ellas en otras partes de la península, desde Sevilla , los corrales de vecinos de origen musulmán y que fueron derribados en la década de los 70, hasta en Oporto, donde tomaron el antiguo nombre romano de Ínsulas.

Pero aún encontrando ejemplos de corralas a lo largo de toda la geografía española es en Madrid donde más ejemplos tenemos de esta tipología edificatoria.

 ¿Por qué hay tantas corralas en Madrid?

Madrid ha sufrido muchos ensanches a lo largo de su historia, grandes intervenciones urbanas que la han ido configurando a lo largo de los siglos. Probablemente la primera gran intervención con carácter urbanita fue la que se produjo durante los siglos XVI y XVII. 

En 1561 Felipe II trasladó la capital desde Toledo a Madrid, por varios motivos aparentemente. Por una parte el microclima de Madrid y su entorno natural lo hacían más llevadero que las temperaturas más extremas de Toledo. Por otra, la intención de desvincularse de la gran influencia del arzobispo de Toledo.

Así, la corte se estableció en el antiguo Alcázar de Madrid en los últimos años del siglo XVI. Y con ella se trasladaron la aristocracia, nobles, artesanos, cocineros, escritores, actores... Una gran emigración hacia la nueva capital. Y con ella una gran necesidad, la de vivir en algún lado. 

Así nacieron las corralas, fruto de una necesidad de las gentes humildes. Y así se amplió la ciudad rápidamente. Y lo continuó haciendo hasta finales del siglo XIX con la fuerte inmigración de la población que venía desde el campo con la intención de labrarse un futuro en la ciudad.

Consecuencia de esta fuerte inmigración, la necesidad se convirtió en negocio para otros, que comenzaron a aumentar las alturas de ésta con un mero motivo especulativo. Las corralas saltaron de tener 3 o 4 alturas a llegar a alcanzar casi las 10.

¿Cómo es una corrala?

Podríamos definir una corrala como un edificio de residencia colectiva configurado entorno a un patio alargado a cuyas viviendas se accede mediante pasillos abiertos que vuelcan hacia éste, siendo los servicios sanitarios e higiénicos compartidos por los vecinos en cada planta.

Pero eso sería decir muy poco de una corrala. Una corrala era casi un pueblo, un servicio social. Las corralas casi constituían unidades indivisibles dentro las ciudades. Probablemente la falta de privacidad debida a su escasa entidad constructiva, delgados tabiques y nulo aislamiento se veía compensado por la solidaridad entre vecinos, la capacidad para compartir y la extroversión de sus ocupantes. Lo único que se respetaba a nivel individual eran las horas de sueño, tanto por la noche como a la hora de la siesta.

Esa forma de ser de la sociedad se veía reflejada en los edificios donde convivían a diario. En contraposición a la sociedad introvertida de hoy, las corralas ya no tienen el mismo uso de entidad colectiva sino de residencia mínima de 30 metros cuadrados. Probablemente Benito Pérez Galdós no tendría motivos hoy para reescribir Fortunata y Jacinta, pero sí recrea perfectamente entre sus líneas como eran las relaciones personales y sociales en este entorno colectivo y residencial en el siglo XIX.

Aún no siendo el entorno más higiénico para la convivencia ya que el servicio era compartido por planta para todos los vecinos y la práctica de vivir hacinados (algunas familias incluso compartían vivienda para poder pagar el alquiler) en poco más de 20 o 30 metros cuadrados, las corralas son edificios bien ventilados gracias al patio que las articula y probablemente durante los siglos XVI y XVII no serían unos edificios muy calurosos en verano.

Hoy en día se conservan entre 400 y 500 corralas en Madrid, sobre todo en el casco antiguo de la ciudad, los barrios de Embajadores y Lavapiés, aunque encontraremos ejemplos de esta arquitectura residencial en muchos otros barrios de la ciudad. Podéis contemplar la corrala situada en Mesón de Paredes, declarada Monumento Nacional en el año 1977, tras la que fue profundamente restaurada para su recuperación somo símbolo de una época.

Me gustaría saber cómo es ahora la convivencia en las corralas que existen, ¿cómo se vive en una corrala hoy?, ¿hay tanta confianza entre los vecinos que la habitan?

Pablo.





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