viernes, 15 de noviembre de 2013

El Cine Bogart de Madrid. Si Humphrey levantara la cabeza.

Ayer paseábamos por Cedaceros mis socios y yo, después de comer y antes de volver a ponernos delante de la pantalla decidimos darnos un garbeo rápido, para desconectar y recuperar fuerzas.

Recordamos que estaba abierta la exposición de Fisac y de la Sota en la fundación ICO, que aprovecho para recomendaros, se puede visitar en la calle Zorrilla 3 y la entrada es gratuita. 

Camino de la exposición me paré a ver una fachada en la que no había reparado antes. Lo primero que pensé fue en que no tenía nada que ver con las de alrededor. Lo único que respetaba era la alineación exterior con los edificios colindantes.

Una serie de ventanas de todas las proporciones se aglutinan en poco espacio, cuadradas, rectangulares, con parteluces de reminiscencia árabe, ventanas bajo arcos de medio punto y dos cornisas con sus respectivos artesonados en madera. Los huecos ni siquiera se correspondían a las mismas alturas, más que probable señal de una escalera. Y todo ésto en apenas siete metros de fachada.

Me quedé sorprendido, decidí hacerle unas fotos y documentarme. Era ni más ni menos que el antiguo Cine Bogart, cuyos inicios se remontan a 1907 cuando su arquitecto Luis López López lo diseñó, dándole el nombre de Salón Madrid, entre cuyos muros se ofrecían las más novedosas obras de teatro. Dos años más tarde su uso cambió al de cine, aunque por aquellos entonces el cine no era exactamente como lo conocemos hoy en día y se completaban las tardes con espectáculos de variedades.
Diez años más tarde, otro arquitecto, Francisco Reynalds lo transformó en un un frontón femenino, cambiando su nombre por el de Frontón Salón Madrid.

El cine como lo conocemos hoy

El aspecto interior final se lo debemos al también arquitecto Luis Ferrero, dándole un uso mixto de teatro y frontón. El teatro pasó a estar compuesto por butacas de cuero, catorce palcos, adornos de hierro repujado, un fabuloso techo artesonado de madera policromada, zócalos en el patio de butacas y una doble escalera de mármol para subir a los palcos y los anfiteatros.

Posteriormente fue cine primero, quebró, en salones de nuevo, en cine otra vez durante la segunda república y manteniéndose así hasta 1965 que se convirtió en el teatro Arniches, hasta 1976. Viendo el éxito de las películas clasificadas como "S" de la época volvió a adquirir el uso de cine. 
Con la poca esperanza de vida de los usos que tenía el edificio cabía sospechar que tampoco sería eterno éste último y de nuevo pasaron a proyectarse películas como "Tomates Verdes Fritos" o "Cinema Paradiso".

Poco a poco, ni siquiera las películas de estreno lograron empujarlo como referencia de las mejores salas de Madrid. Fue cayendo en el olvido hasta que en el año 2001 se vio obligado a echar el cierre ante la falta de espectadores.
Sus últimos inquilinos fueron unos "okupas", que estuvieron alojados en sus salas durante algún tiempo.

El estado actual es lamentable, una lástima. Es cuestión de reactivarlo dándole un uso nuevo con algo que de verdad importe a la ciudad de Madrid. Probablemente un cine no sea la mejor opción, su sala no es lo suficientemente grande como alojar a una gran cantidad de espectadores pero es un edificio maravilloso, una fachada espectacular.

Fachada posterior
Si Humphrey Bogart levantara la cabeza nos tiraría de las orejas a todos por haber permitido el abandono de un lugar como éste.

Fachada principal. Estado actual.
Incluso se sabe que un obús, durante la Guerra Civil cayó justo en medio del patio de butacas, afortunadamente no estallando. Si eso no pudo con él, no podemos permitir que el tiempo lo destruya, es parte de nuestro patrimonio. Y encima está a 50 metros del Congreso de los Diputados.

¿Cómo podemos hacer?, ¿Con quién contactamos?, Como arquitecto me ofrezco para poder hacer su rehabilitación, me duele de verdad ver así partes de la ciudad, con lo que fueron antes y lo que son ahora.


Pablo.











2 comentarios:

  1. Políticos, menos edificios públicos nuevos con los que hacernos la fotito de inauguración y más rehabilitación, conservación y respeto por los edificios con solera.
    Gran artículo, felicidades.

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  2. Muchas gracias. La verdad es que "en casa del herrero cuchillo de palo". La cantidad de políticos que pasarán por delante todos los días y ninguno repara en su estado.

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