jueves, 26 de diciembre de 2013

¿Para qué sirve un arquitecto?

He estado últimamente leyendo algunos artículos sobre arquitectura en distintos periódicos y lo que realmente me ha llamado la atención no ha sido el contenido en sí del artículo si no de los comentarios que los acompañan. 

La mayoría de los comentarios, en tono despectivo, increpan a los arquitectos de muchas maneras. Por un lado diciendo lo mucho que nos hemos forrado como arquitectos, por otra parte linchando a los arquitectos por haber hecho verdaderas barbaridades sin sentido y fuera de todo presupuesto, que en muchas ocasiones han ido en perjuicio de las comunidades autónomas o de los ayuntamientos, es decir, al bolsillo de todos. 

De vez en cuando un comentario intenta justificar la obra de los arquitectos (escrito por un arquitecto seguramente), a ese pobre que se ha metido en la jungla le linchan a través de comentarios... digámoslo suave: soeces.




La conclusión que saco es que la sociedad entera no está contenta con los arquitectos. Cree (la sociedad) que somos todos iguales, cuando en realidad han sido un puñado los que parecen representarnos a todos. Esos edificios que mencionaba antes han sido obra de cinco o seis, cuando en España somos decenas de miles los que pasamos (aparentemente) desapercibidos.

Veamos como nos ve cada una de las figuras representadas en la L.O.E a los arquitectos.

El arquitecto según el promotor


El promotor es quien pone el dinero, igual que en el cine los productores, para hacer realidad una obra. El promotor quiere levantar un edificio en un solar que está vacío para luego vender el resultado o disfrutarlo. El promotor puede poner el dinero para hacer una promoción de 100 viviendas o bien ser el dueño de un local y lo que quiere es montar una cafetería, cualquiera de ellos es el promotor.

Bien, pues el promotor va al ayuntamiento y comunica que quiere hacer una obra. El ayuntamiento le dice que necesitará un proyecto técnico para poder hacerlo. Según el tipo de obra el técnico podrá ser uno u otro (arquitecto, arquitecto técnico, ingeniero o ingeniero técnico). Pongamos por ejemplo un arquitecto porque el promotor quiere hacer 100 viviendas en un solar.

Mi experiencia me dice que a los promotores los arquitectos no les caemos muy bien ya que somos una figura que les viene impuesta por la ley. Una figura que según que promotor podríamos ser perfectamente prescindibles. Éste promotor ya cuenta con un proyecto similar y no entiende por qué tiene que contratar a otro arquitecto para hacerle lo mismo y lo que es peor, pagarle.

En el caso de la cafetería, el futuro dueño del local ya ha hecho unos dibujos y entiende que con eso es suficiente, que no necesita ningún arquitecto para hacer porque él ya lo tiene. Así que también le parecemos prescindibles.

El arquitecto según el constructor


El constructor es la figura que según la L.O.E. construirá la obra, en función del proyecto técnico correspondiente y según las especificaciones de éste. 

A menudo los proyectos que hacemos los arquitectos cuentan con soluciones innovadoras o sistemas distintos a los utilizados normalmente (sí, el ladrillo y el hormigón).

De nuevo mi experiencia me dice que ésto no lo ven muy bien, bien porque ya tienen contactos con los fabricantes oportunos o porque ven que van a sacar menos beneficios o porque van a tener que implantar cursos de formación específicos para instalar esos sistemas.

Si algo no va bien durante la obra la culpa nos la suelen echar a nosotros. No digo que no la tengamos nunca, pero sin duda si que nos toca resolver siempre y además la firmamos y nos responsabilizamos de ello, para que si pasa algo esté claro que los culpables hemos sido nosotros. 

Además las constructoras (si son grandes) suelen contar con algún perfil técnico (por ejemplo un arquitecto técnico) y tienden a convencer al promotor de que cuenten con ellos y no con los arquitectos para futuras promociones. 

Así que una vez más somos un impedimento o una figura impuesta más que una solución.

El arquitecto según el director de la ejecución de la obra


El Director de la Ejecución de la Obra es la figura que según la L.O.E. ha de verificar que los materiales, sistemas y métodos especificados en el proyecto son los que se ejecutan. Que lo ejecutado cumple con las condiciones y garantías suficientes, de cumplir con el plan de calidad, la coordinación de seguridad y salud...

Es decir, una figura que se encuentra en la obra y que junto con el director de la obra (en este caso el arquitecto) cumplen la función de hacer que el proyecto se haga realidad tal como fue proyectado.

No se el caso de otros arquitectos, pero en general he de decir que sólo tengo buenas palabras para nuestros compañeros los arquitectos técnicos. Todos con los que he trabajado eran unos grandísimos profesionales. Han estado en todo momento en las obras y siempre han hecho un buen trabajo como directores de la ejecución.

Sin embargo sí me han dicho "pues yo lo habría hecho de otra manera", o "yo habría empleado un sistema más sencillo", o "yo no me comprometo con eso porque no se cómo funciona". 

El arquitecto según el ingeniero


Los arquitectos según los ingenieros no deberíamos existir. Y lo más triste es que se por qué. Al final, en la sociedad que vivimos lo más importante es el dinero, esa es la única explicación.

Lo explicaré. Por una parte, todos los ingenieros con los que he hablado han llegado a misma conclusión, arquitectura es una carrera muy fácil. Por otra, que ellos van a intentar hacer todo lo posible por hacer que puedan levantar tantos edificios como los arquitectos a través de la LSP.

¿Pero no era una carrera tan fácil?, entonces si querían hacer edificios, ¿por qué no la estudiaron?.  ¿Para qué estudiar tantas asignaturas tan difíciles si podían rascarse las narices en arquitectura?. 

Un momento, la solución la tenemos delante de las narices y no la vemos: en España el verdadero negocio está (mejor dicho, estuvo) en la construcción y no en otra cosa. Así que viendo que tenían la cualificación técnica suficiente se lanzaron como buitres a por su trozo del pastel. 

El problema está en que hacer buena Arquitectura no es sólo dominar las estructuras o las instalaciones como todos los ingenieros piensan. Para saber lo que sí es buena Arquitectura hay que estudiarla. Aprovecho para animarles, que total, si es tan fácil lo mismo se sacan la carrera en un par de años, como si fuera un máster.

Así que los ingenieros tampoco pueden ver a los arquitectos.

Entonces,

¿Para qué crees tú que sirve un arquitecto?,

Pablo.

2 comentarios:

  1. A LO LARGO DE MI PROFESIÓN DE MAS DE 30 AÑOS DE EXPERIENCIA HE CONOCIDO MUCHOS TIPOS DE ARQUITECTOS BUENOS PROFESIONALES, REGULARES Y MALOS.
    CON LOS BUENOS LAS SOLUCIONES DE CONSTRUCCIÓN Y DISEÑO DE CUALQUIER EDIFICIO ERAN ÚNICAS, CON LOS REGULARES SIEMPRE HABÍA QUE APORTAR ALGO PARA QUE LA OBRA SALIESE ADELANTE Y CON LOS MALOS HABÍA QUE EMPEZAR DE CERO PARA CONVERTIR UNOS PAPELES EN ALGO QUE PARECIESE UN PROYECTO PARA PODER CONSTRUIR.
    POR TANTO CONSIDERO QUE NO DEPENDE TANTO DEL TITULO SINO DEL BUEN PROFESIONAL QUE SEAS CUANDO TE CONTRATAN UN PROYECTO GRANDE, MEDIANO O PEQUEÑO, ASÍ COMO TE COMPORTAS CON EL PROMOTOR QUE TE HACE EL ENCARGO.
    MUCHA CULPA DE LO QUE PIENSA EN GENERAL LA GENTE DE LOS ARQUITECTOS ES DE ALGÚN PORCENTAJE DE ARQUITECTOS Y DE ALGÚN COLEGIO DE ARQUITECTOS QUE NO HAN SABIDO CONECTAR CON EL CIUDADANO DE A PIE.
    PERO DICHO TODO ESTO EL ARQUITECTO SEGUIRÁ SIENDO IMPORTANTE PARA LA SOCIEDAD Y PARA UN FUTURO NO MUY LEJANO QUE LA CRISIS SEA HISTORIA ,PERO SIN OLVIDAR LOS VALORES QUE DEBERÁN PREVALECER Y QUE AHORA ESTAMOS VIENDO.

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