jueves, 30 de enero de 2014

Capilla en el bosque de Estocolmo: Erik Gunnar Asplud.

Más que contaros sobre el cementerio, os voy a poner en antecedentes y luego os voy a hablar sobre la capilla que en ella edificaron.

El proyecto.

Se trata de un concurso que convocó el Ayuntamiento de la ciudad de Estocolmo en 1914, y que ganó este arquitecto junto con Sigurd Lewerentz bajo el lema Tallum, que significa Pinar en sueco. Tuvo gran acogida debido al respeto y cuidado por la belleza del entorno.

El proyecto consistía en dos grandes zonas: por un lado el bosque inalterado y por otro un claro donde que concentraban todas las edificaciones, como os he dicho antes, esta apuesta es la que les dio el concurso.

Con más vocación paisajista,  Lewerentz, se encargó del trazado de caminos y recorridos del proyecto, que conjugaba una mezcla de los tipos de jardín ingles y francés, esto es, una parte más natura (no por ello menos controlada) y otra parte más artificial y controlada también.





Asplund se ocuparía de la parte de las edificaciones, y entre ellas la que hoy nos ocupa: 

La Capilla en el Bosque.



Se trata de una edificación en madera con cubierta inclinada que se erige como un árbol artificial rodeada por sus congéneres, los abetos, en este caso naturales y pre existentes en el bosque.

Como os he dicho la cubierta es inclinada, y está soportada por pilares circulares dotados de cierto éntasis que emulan a los troncos de los árboles que rodean la Capilla.

Su interior sorprende completamente, lo que desde fuera es una cubierta inclinada de una textura de piedra de pizarra a cuatro aguas, se convierte en una cúpula blanca e inmaterial soportada por pilares con un óculo en su parte superior emulando al Panteón de Roma, no en vano, ambos arquitectos se enclavan en el Romanticismo Nacional Sueco, que apostaba por una recuperación de los valores neoclasicistas.

Por último quiero mostraros una imagen que refleja un valor que se ha perdido en el trabajo de los arquitectos con el paso de los años: la atención a los detalles.


Cuando estudié arte en su momento, una lección que se me quedó es que antes el arquitecto se encargaba de todo, y cuando quiero decir de todo es que en algunos casos hasta llegaba a diseñas las vajillas para las casas que hacía.


En este caso Asplund da sentido completamente a ese hecho, y para muestra, el ojo de la cerradura de la puerta que da acceso a la Capilla en el Bosque del Cementerio de Estocolmo.

Espero que hayáis disfrutado.


Ricky.

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