martes, 14 de enero de 2014

Explicando matemáticas a los políticos

Lo de España y la política viene de largo. Es un tema que me avergüenza personalmente, sobretodo de cara al exterior. Si la política fuera la representación del pueblo, el pueblo dejaría mucho que desear. Pero ese no es el caso, no lo ha sido nunca. El error más grave es tener esta clase política tan maleante como corrupta que encima no se responsabiliza de los actos que cometen.

Vamos a explicar algo de matemática básica a los señores diputados.

El común denominador

Su definición matemática sería ésta: Número que es múltiplo de todos los denominadores de un conjunto de fracciones. Sin embargo podría aplicarse esta misma definición a una idea o a un concepto. Digamos que quedaría de la siguiente manera: Concepto o idea que comparten un grupo de personas que representan a un grupo.

Ésto es algo que me llama poderosamente la atención. ¿De verdad todos los miembros de un grupo parlamentario piensan lo mismo?, pues no, no lo piensan. Como personas, cada uno de ellos tienen una personalidad con un criterio forjado a través de unas experiencias. El hecho es que la disciplina de voto es un quiste parlamentario y un cáncer para la democracia.

Si no existiera la disciplina de voto las leyes que se promulgaran serían más justas puesto que si no lo fueran no recibirían el apoyo racional de las personas que elegimos. Y además se darían circunstancias tales como recibir apoyos de los partidos no electos. Eso es lo que tendría que ser y no lo que tenemos.

Pero como este país es así y no parece que lo vayan a hacer voy a seguir explicando matemáticas a nuestros parlamentarios.

El mínimo común múltiplo

En matemáticas, el mínimo común múltiplo de dos o más números naturales es el menor número natural que es múltiplo de todos ellos.

Teniendo en cuenta que el reparto en el Congreso de los Diputados es el siguiente a día de hoy:


Y teniendo en cuenta el común denominador explicado antes, que un mismo grupo sólo vota en una dirección y nunca en otra, yo sólo puedo llegar a una conclusión. Hay que reducir el número de parlamentarios.

Pero no de cualquier manera, habrá que hacerlo de manera proporcional a los votos recibidos. Veamos cómo está el reparto:


Así que los grupos con menor representación son el Grupo Vasco y UPyD con 5 cada uno. Bien, pues teniendo esta referencia, dividamos todos por 5 para obtener el menor número natural (mínimo común múltiplo) de todos los demás.

Los porcentajes serían invariables pero los diputados serían considerablemente menos, quedando de la siguiente manera:


Viendo que la unanimidad de voto impuesta por su férrea disciplina les hace remar en la misma dirección, sobran todos aquellos que sólo formen parte del monto pero su presencia sea irrelevante.

Es decir, si no hay libertad en el voto, sobran parlamentarios, concretamente 4 de cada 5. Lo más justo, que es en lo que se basa la democracia, sería reducir de 350 a 69 los diputados necesarios. Teniendo en cuenta que el sueldo medio de un parlamentario es de 60.290,42 € brutos anuales, reduciríamos esta partida presupuestaria en 16.941.608,02 € anuales, es decir 17 millones de euros que a día de hoy simplemente no tienen sentido.

¿Qué os ha parecido?.

Pablo.
  



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