jueves, 6 de marzo de 2014

El horario de trabajo de un arquitecto

Domingo, 23:18h. Febrero de 2014 y noche cerrada. Tan cerrada como el sobre en el que me
acabo de meter apenas cinco minutos atrás. Un silencio sepulcral me rodea, esta noche ni siquiera los vecinos parecen encontrar nada de su interés en la tele, simplemente no hay ruido. Todo parece estar preparado con un único propósito.

Repaso mentalmente todo lo que me ha pasado el fin de semana y todo lo que tengo que hacer la que se avecina, esto último me adormece y mis músculos se relajan con un único fin, descansar.

23:34h, ya he cogido la postura y la realidad de mi mente dista mucho de lo que físicamente tengo a mi alrededor. De repente el móvil se pone a bailar al ritmo de la vibración, desafortunadamente se interpone en la trayectoria las llaves de casa y el escándalo se vuelve insoportable.


Me levanto a medio camino entre el adormecimiento y el cabreo monumental por no haberlo apagado, miro la pantalla por morbosa curiosidad y veo que llama un cliente al que le estoy haciendo un proyecto. - ¿Qué es tan importante que no puede esperar hasta mañana? -. Se suceden varios pensamientos al mismo tiempo en mi cabeza. - Paso, no lo cojo, es muy tarde -, - Lo dejo sonar y hago como que no lo he visto -, - Igual es importante y no está la cosa como para dejar pasar un cliente -. Me decido por ésta última y cojo el teléfono.

- Buenas noches "Sr. Cliente"

- Si, hola, que tal, disculpa el horario, ¿no te habré despertado, verdad?

Mmmmm.... pues sí, pero claro tampoco te lo voy a decir así como así... haber que digo...

- No, tranquilo me iba a descansar en breve.

- Ah estupendo, era sólo para ver si era posible que cambiáramos un muro opaco por una mampara de vidrio, porque claro, ya sabes que estamos buscando un espacio más trasparente y estábamos viendo los planos que nos mandaste el viernes y hemos pensado que igual es mejor así.

- Ya veo, no hay ningún problema, mañana a primera hora lo cambio y os lo mando de nuevo a ver que os parece.

- El caso es que mañana tenemos que tomar una decisión a primera hora, ¿sería posible que lo "pintaras" en un momento y nos lo mandases de nuevo?.

Claro... saco mi caja de óleos y lo pinto con mucho arte y cuidado... hasta que parezca un Monet... ¿pero cuál es el horario de trabajo de este tipo?, ¿o me está llamando desde Indonesia?...

- Veamos, el caso es que no tengo la información aquí, la tengo en el estudio.

- Por eso no te preocupes, te la mando yo que me la enviaste el viernes, ¿recuerdas?

Si, algo me suena. Pero también recuerdo que los planos estaban en PDF y no se podían modificar, a ver como le digo que necesito los planos en CAD.

- Lo se, pero ese tipo de archivo no puedo modificarlo desde aquí, necesitaría los planos de dibujo, en AutoCAD.

- Ah, ¿no se puede?, pero yo veo bien los planos en el ordenador y se han impreso bien.

- Sí, pero el tipo de formato del archivo no es modificable, es sólo para eso, para verlos e imprimirlos.

- Entiendo, ¿entonces no vas a poder ahora en un momentito?

- Pues no voy a poder, pero no te preocupes que mañana a primera hora te los vuelvo a mandar, intentaré que sea lo más temprano posible.

- Bueno está bien, esperamos que esté a primera hora. Por favor no te retrases mucho porque tenemos que tomar una decisión ya.

Tras una corta despedida colgué el teléfono. Mi horario de trabajo se había extendido media hora más un domingo por la noche y lo iba a hacer una más por la mañana del día siguiente. Y además dormí poco y mal, con la preocupación de haber "defraudado" de alguna manera a mi cliente por no haber podido solucionar lo que necesitaba.

Así que el horario de trabajo como arquitecto, que normalmente es de 9.00h a 21.00h en mi caso, con media hora para comer, se convirtió en uno de 8.00h a 21.00h. Yo creo personalmente que 13 horas diarias de trabajo es más que suficiente, más aun si le cuentas todas las extras dedicadas a agentes externos y que se suman inmisericordes e incontrolables.

Y tú como profesional, ¿qué horario tienes?, ¿estás siempre disponible?, ¿hice bien cogiendo la llamada?, sería estupendo que alguien pudiera contar qué hacer en estas situaciones.

Pablo.




6 comentarios:

  1. ! Que suerte tienes que tienes llamadas de clientes ! Creo que no te deberías quejar de las horas, algunos darían lo que fuese por una llamada a cualquier hora

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    1. En realidad eso fue lo que me motivó a coger la llamada, efectivamente no podemos dejar pasar ninguna oportunidad, menos hoy en día.

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  2. No hay horario si te interesa lo que estas haciendo.

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    1. Estoy totalmente de acuerdo, si hay interés ni siquiera piensas en el horario. Además entiendo que los clientes que se pueda tener como profesional tienen también sus horarios de trabajo, mi pregunta sería más hacia el cliente:

      ¿hasta qué hora razonable puedo llamar a un profesional para que me atienda?, o como le estoy pagando, ¿tiene que estar siempre disponible para mi?.

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  3. Yo creo que tenemos mal acostumbrados a ese tipo de cliente, que ya ves qué respeto muestra con los "dibujitos" que hacemos. Una cosa es que no miremos el reloj y le echemos más horas de las que cobramos por nuestro trabajo, y que estos quieren rentabilizar exprimiéndonos hasta la última gota, y otra muy diferente que abusen de nuestro tiempo libre. Todo tiene un límite. A no ser que se trate de una urgencia en obra, nadie tiene derecho a llamar fuera de un horario normal de trabajo. Y si lo hacen, no se les coge el teléfono, sin ningún remordimiento de conciencia. Se trata de ser razonable, no creo que pidamos nada del otro mundo. Llamadas antes de las 8 de la mañana y más allá de las 8 de la tarde, o en fin de semana, solo se permite a familiares y amigos. Seguro que no se les ocurriría molestar al fontanero en domingo, porque saben que es una urgencia y SE PAGA COMO TAL. Ya está bien de que nos tomen por esclavos que hacen "papeles".

    Disculpa por la extensión pero es que este tema me toca mucho la fibra. Ya no solo no se tiene consideración por los que tenemos la (?) suerte de trabajar en el poco trabajo que hay en lo nuestro sino que encima es un abuso y un desprecio, directo o velado. Clientes como ese los he padecido, y lo mejor es pararles los pies a tiempo. Cuando pregunten, ¿molesto? Se les dice que no tienes mucho tiempo para hablar porque estás trabajando en su encargo y solo tienes dos manos. Dicho con diplomacia y una sonrisa, claro, pero lo dices. A ver si todos aportamos nuestro grano de arena para que se nos respete un poco más.

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  4. No hace falta que te disculpes, tu opinión es tan válida como cualquier otra y puedes escribir tanto como quieras. Más aún cuando estás diciendo verdades como puños, desde mi punto de vista.

    Yo puedo estar dispuesto a trabajar todo el tiempo que sea necesario, pero quien me contrata tiene que entender que hay tiempos, horarios y precios razonables.

    Tu derecho acaba donde empieza el de tu vecino.

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