miércoles, 2 de abril de 2014

El parquímetro y el urbanismo. ¿problema de arquitectura o de impuestos?


Todas las ciudades necesitan un cierto control sobre los flujos internos de transportes, de servicios públicos, incluso de personas. Así nació el urbanismo, con la intención de resolver a través de la arquitectura las necesidades de una ciudad.

Pero una ciudad es un organismo vivo que cambia con el paso del tiempo y sus necesidades así lo van haciendo en consecuencia. A principios del siglo XX la introducción del automóvil en las vidas cotidianas de las sociedades hizo que los arquitectos se replantearan la disposición y dimensionado de las calles y avenidas para dar cabida a ese invento que cambiaría los flujos internos de las ciudades.

Muchas se reinventaron, demoliendo grandes zonas residenciales para construir enormes avenidas que resolvieran lo que a gritos pedía la sociedad, poder ir en coche a todas partes de un punto a otro dentro de la misma urbe.


El problema del siglo XX

A finales del siglo XX el problema sin embargo fue otro bien distinto, casi en todas las familias había al menos un coche y esto suponía un problema para las circulaciones en las ciudades, los embotellamientos, la contaminación y el tráfico permanente eran enfermedades crónicas. Entonces intervinieron nuestros queridos políticos que vieron en el problema una solución

Parece ser que la única manera de hacernos ver un problema es hacernos pagar, siempre ha sido así y así seguirá siendo toda la eternidad. Todo lo que tenían que hacer era diezmar a todo aquel que se atreviera a traer su coche a las ciudades. ¿Quieres entrar en la ciudad?, pues pagas. Fue en este mismo instante cuando el urbanismo desapareció como herramienta para resolver las necesidades de los ciudadanos.  

El parquímetro, ¿la herramienta disuasoria?

Esa fue al menos la idea que nos vendieron. También había que añadir que así contaminaríamos menos y nuestras ciudades respirarían mejor. Muy bonito todo, pero no hacía falta pagar por eso, si ese hubiera sido el argumento la solución era más sencilla, los lunes miércoles y viernes los de las matrículas impares, los martes jueves y sábados los de las pares, la semana siguiente al revés y el que no cumpla multa al canto. Problema solucionado.

Nada de eso, había que ingresar más. Muy bien, el sistema consistió en que por unos pocos euros podías aparcar una o dos horas en un aparcamiento, tras los cuales tendrías que volver a abonar el mismo importe para volver a estar el mismo tiempo. Y si no traías el coche les pagabas a través del servicio público. Fuera como fuese les pagabas.

Aquí es donde la mayoría nos llevamos las manos a la cabeza. Pero nos las llevamos no sólo porque nos hacían pagar por algo que entendimos que ya pagábamos con nuestros impuestos (IVTM) sino porque nos hacían dejar todo lo que estuviéramos haciendo para ir a ponerle la puñetera monedita a la máquina cada hora.

Sin embargo la administración se contradecía. Un momento, ¿no era esto con ánimo de lucro?, si nos pone trabas a pagarle recibirá menos ingresos. ¿Cuánto vale estar todo el día aparcado?, ¿20 euros?, pues tenga aquí los tiene, hoy he traído el coche por una necesidad y no voy a salir a echarle de comer al pilote azul ese, quédeselos enteros pero ¡¡déjenme en paz!!.

Pagar el parquímetro con el móvil

Parece ser que al fin ya se han quitado la careta de la contaminación, del servicio público y demás propaganda que nos vendieron. Ya es posible pagar cómodamente desde tu butaca del cine, desde la consulta del urólogo o desde el tanatorio sin tener que dejarlo todo por un euro y pico.

Así que sí, el ánimo era el lucro administrativo exclusivamente. Supongo que dentro de unos 5 años ya no veremos ni las maquinitas azules, será solo con el móvil, y si no tienes la aplicación pues te lo quitarán de la renta al cabo de un año, o te subirán el IVTM, o el IBI, todo menos prestar especial atención al verdadero problema, que es dar solución mediante el urbanismo a lo que nos vendieron con engañosa publicidad.

Hoy mismo he leído que las congestiones por tráfico se han reducido un 63% con respecto al 2010. Eso sí, nada que ver con esta medida disuasoria. Ha sido sólo fruto de la crisis, nada más.

Por cierto, aún hoy sigo teniendo problemas para aparcar el coche, parquímetro o no, así que si se planteó como medida disuasoria no funciona, y si no lo fue que me devuelvan el dinero por mentirosos.





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