lunes, 26 de mayo de 2014

Cuando un cliente amenaza.

La verdad es que es la entrada que jamás querrías escribir, pero que llega un momento que la necesitas para desahogarte y evitar un enfrentamiento.

El Gran Dictador.
Llega un momento es que tienes que contenerte para no perder las formas como ciertos individuos hacen.
Os cuento…

Resulta que hay un cliente a que estoy haciendo un tema de una licencia para un restaurante de bastantes metros y en una ubicación destacada. El caso es que el tema lleva tiempo por los motivos que sean, ya estamos en los últimos pasos. Hace unas semanas hubo visita del AGLA que hizo un requerimiento con varios puntos a subsanar, puntos que el cliente se ha empeñado en no arreglar, y para completar su proeza pincha para que solicitemos otra visita y obtener su licencia.


A esto se le ha contestado que NO, que cuando resuelva el tema se pide visita, que para que vaya el técnico del AGLA a sacarnos los colores no nos prestamos.

El caso es que debe ser que su subjetivo baremo de paciencia ha llegado a su límite y como su valentía radica en no coger el teléfono, sino comunicarse vía guasap (si, lo escribo así), el sábado a las 21.30h estuvo escribiendo y profiriendo las siguientes lindezas:

- cliente: qué pasa con el tema de la visita? La has pedido?

- técnico: no, porque te he estado llamando y no hemos hablado ni me has contestado.

- c: yo cojo el teléfono y respondo los mensajes cuando me sale de los cojones.

- t: (tragas saliva) ya, pero me tienes que confirmar que subsanan las deficiencias para poder solicitar visita de nuevo.

- c: NO TE CONFUNDAS, yo he pagado y se hace lo que yo diga, así que cuidadito...

- t: (aprietas fuerte los dientes) pagaste la provisión de fondos, el último pago era a la entrega de la documentación y no lo he recibido aún.

…etc…

¿Esto es necesario? ¿En serio tengo que soportar estas lindezas y si, amenazas, de un tipo que al contratar un servicio ya se cree en posesión de mi trabajo y casi mi alma?
A mí siempre me han enseñado que cuando una persona en cualquiera que sea el contexto o la conversación, llega al insulto o a las amenazas, pierde completamente la posesión de la razón y los argumentos. Lo que pasa es que a este colectivo de gente jamás le podrás hacer entrar en razón y menos hacerle ver su error.

El caso es que llegado este punto en la relación pienso que no hay marcha atrás. En este trabajo es fundamental que el cliente confíe en el técnico, que al final es el que entiende del tema; lo que no es de recibo es pretender “ser juez y parte”, y estar continuamente poniendo en duda los pasos que se dan para conseguir lo que se ha pactado.

Quizá a esta entrada “en crisis” del cliente se le suma el tema de los tiempos y los plazos.

Yo siempre que recibo un encargo cuento la misma historia: yo respondo por mis plazos, me comprometo a tener el trabajo terminado o presentado para una determinada fecha, pero una vez pasa a manos de la administración yo pierdo completamente el control sobre los tiempos, de hecho haciendo memoria tengo expedientes abiertos desde hace un año cuando se supone que la normativa dice que se debe dar respuesta en 3 meses en algunos casos.

El problema es que al final el técnico es quien está en medio y quien responde ante el cliente por los retrasos de las tramitaciones.

En resumen.

¿Qué postura adoptar ante esta situación?

Pues creo que en este caso es el cliente el que tiene más que perder, ¿por qué?, cierto es que se puede empecinar (y de hecho lo auguro) y decir que no paga lo que me debe, pero el caso que renunciando el técnico a continuar con las acciones, el cliente se verá obligado a coger otro técnico, y éste no creo que le continúe con el trabajo, al contrario, seguramente iniciará de nuevo el trabajo y como es lógico cobrará unos honorarios completos por ello.

Por lo que a pagar de nuevo.


Ricky.


3 comentarios:

  1. El problema es el de casi siempre, alguien habrá que haga lo que pida el otro. Y si no tiempo al tiempo.

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  2. Da gracias que no eres empleado suyo.
    Sujeto típico para el programa del Chicote.

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    Respuestas
    1. Gracias por responder.

      Pues si, pero al final la relación es la misma...a tu jefe no le puedes poner a caldo, pero al cliente tampoco, o si, depende de si quieres conservarlo...pero de cualquier forma tampoco hay que rebajarse a su nivel.

      Un saludo.

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