martes, 20 de mayo de 2014

La globalización en las medidas

Todo está pensado para la media, para casi todo lo que se puede hacer, disfrutar, construir... siempre hay una solución "tipo" que parece que debería satisfacer a la mayor cantidad posible de personas. Sin embargo todos somos distintos y no tiene por qué valernos esa solución.

Hace algún tiempo hablaba sobre las campanas de Gauss referidas al hecho de ser licenciados. Todo reparto de elementos "naturales" que podamos medir se encuentran englobados en esa curva famosa que los distribuye de una forma característica, de tal manera que la mayoría de los elementos se encuentran en la zona media de la gráfica.


Así que si los elementos son las personas podemos establecer distintos parámetros para saber cuáles son las necesidades en términos generales y así dar solución a las distintas necesidades.

De esta manera se diseñan casi todos los productos que conocemos, desde coches, cosméticos, alimentos, edificios... Pero yo me pregunto ¿es de verdad lo mejor para dar solución a todo?. Pues no, simplemente no lo es. Cada uno de nosotros somos diferentes y buscamos algo distinto cuando compramos un producto o contratamos un servicio. Entiendo perfectamente que todos los productos industrializados tengan que ser hechos de una u otra manera porque si no no cabría la posibilidad de llegar a todo el mundo. Y si el producto no se adapta a ti, ya te adaptarás tu al producto.

No se puede "personalizar" una crema de afeitar, o un ascensor, o un autobús público... pero se pueden repensar.


He aquí la prueba de que no todo vale aunque cumpla para la mayoría


Últimamente tengo que viajar constantemente y me veo obligado a utilizar todo tipo de transportes, entre ellos el avión. Esta es la situación en la que me vi la semana pasada. Bien es cierto que mido 1,92 m, lo admito, con lo que probablemente me halle en la parte derecha de la campana de Gauss que mencionaba antes como persona "más alta que la media". Sin embargo eso no quita que mi salud se vea mermada o directamente puesta en juego. Sólo tenéis que ver la foto:




Resultado de la aplicación de la esa distribución normal, que debe decir algo así como que la estatura media de las personas se debe encontrar en 1 metro y 65 cm, menos 10 o 15 cm que algún codicioso miembro de una junta accionistas seguro que le restó para meter 4 asientos más, tuve que tragarme un viaje hacinado en un ridículo espacio hasta que me dolió la espalda tanto como las rodillas.

Lo mismo me pasa en un sinfín de "espacios pensados para la mayoría", desde el metro, el cine... en general todos los espacios destinados al público. En la Edad Media raro era encontrarse con una persona de más de metro sesenta, sólo hay que ver las portezuelas de los castillos, hoy sin embargo somos mucho más altos, pues habrá que regular de nuevo.

Pero no sólo eso, la sillas en las que me siento, las alturas de las mesas, de los cajeros automáticos, las puertas que cruzo, todo parece estar pensado para gente de otra especie. Y lo peor de todo es que está abalado por los distintos códigos y normas, incluido por supuesto el Código Técnico de la Edificación.

A lo que quiero llegar es que toda esta normativa tan estricta (y a la que se acogen todos los fabricantes y empresarios), tiene que ser moldeable y modificable continuamente. Mi necesidad particular es la altura, pero cada uno tiene la suya. 

Y tu, ¿tienes algún problema con la globalización de las medidas?

Pablo.













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