miércoles, 9 de julio de 2014

Morir de éxito.

Llevo ya unas semanas con un volumen de trabajo importante, la verdad es que se juntan cosas nuevas que entran con otras que van saltando y dan algún quehacer, a esto hay que sumar el no descuidar a los clientes de ninguna de las dos situaciones.

Resulta que el otro día me crucé con un compañero de la escuela y hablando de cómo estaba cada uno (él también estaba saturado), dijo muy sabiamente… ”esto es lo que se llama morir de éxito”.

Y no lo podía haber descrito mejor.






¿Qué significa?

Cuando decidí, o más bien me vi forzado, a montármelo por mi cuenta, al igual que todos corres dos posibles suertes, que funcione o que no.

Si no funciona pues nada, como se dice: “quién no se arriesga nunca gana”, tendrás que buscar un camino nuevo o dar un enfoque más fresco a lo que has puesto en marcha. Pero rendirse no es una opción.

Yo cuando terminé la carrera, aun en las vacas gordas, busqué y encontré trabajo en estudio, ibas hacías tu trabajo con tus responsabilidades (justas, la verdad sea dicha) y a final de mes ponías la mano y te daban tu sueldo. Luego llegó la crisis y se terminó el trabajo… Pues tras buscar y buscar sin encontrar vi que mi opción no era otra sino tratar de generar mi propio trabajo buscando colaboraciones externas y mis propios clientes.

Si funciona, que es lo que nos gustaría a todos, pues con suerte se pone en marcha una maquinaría que se retroalimenta sola llegado a alcanzar un equilibrio. Pero qué pasa cuando entran y entran cosas y no das abasto a resolver el trabajo.

En mi caso la maquinaria la muevo solo, centralizo todo el trabajo que puedo y externalizo lo mínimo para tratar de reducir los costes, esto lo logro alargando las jornadas y aprovechando los fines de semana, no estoy descubriendo la rueda, a todos los que nos dedicamos por libre a esto nos toca en algún momento.



Razones para morir de éxito.

Hay varias razones que yo encuentro que te pueden llevar a morir de éxito:

1. No gestionar bien los recursos: es evidente que si centralizas todo el trabajo deber medir muy bien tus fuerzas y saber cómo gestionar el tiempo para cumplir con los plazos de todo lo que tienes entre manos. De nada sirve que seas un monstruo captando clientes o encargos si luego no puedes darles salida para continuar con los demás.

Esto me lleva al siguiente punto…

2. Externaliza: si llegado el momento el volumen de trabajo puntual es tan elevado que ves inviable ser capaz de responder a todo, es el momento de que, aunque sea puntualmente, busques tu propio colaborador.
Yo mismo, que soy pro yo llego a todo e invirtiendo más tiempo que saco de debajo de las piedras puedo con todo, he tenido que externalizar ciertos trabajos.

Pero claro si haces esto debes ser hábil, lo que desemboca en el siguiente punto:

3. Control de costes. Este control empieza en el momento en que tratas de poner precio a un trabajo que te encargan, es evidente que no puedes poner un precio que te haga rico, hoy en día toca ajustar mucho los beneficios en pos de ser competitivo y llevarte el encargo. Ten en cuenta que por cada cliente hay fácilmente 3-4 técnicos a los que les ha pedido precio.

Tienes que valorar muy bien el tiempo que te va a llevar el finalizar el trabajo encargado, y mantenerte dentro de un margen sin sobrepasar el límite para no perder dinero, y en el caso de que decidas externalizar un trabajo la cosa se complica ya que debes invertir (no perder) parte de tus beneficios en subcontratar un trabajo sin olvidar que te ahorras el tiempo en realizar el trabajo, pero no te ahorras la parte del trato con el cliente, luego sigues invirtiendo tu tiempo y tu tiempo es dinero.

4. No descuidar la parte administrativa.  La parte administrativa del trabajo se lleva una cantidad ingente de tiempo, incluyo en ésta toda la relación con los clientes y visitas que son simplemente de asesoramiento.



Las imágenes que esto poniendo son de mí calendar semanal y os aseguro que el 60% de los eventos corresponden a este punto.

Huelga decirlo, pero dejar a un cliente satisfecho debe ser la prioridad por dos motivos. El primero es que puede ser la llave para un futuro encargo, pero lo más importante es que será más fácil que os pague cuanto toque.

Lamentablemente la gente no entiende que aunque las cosas no salgan como o en el plazo que quieren han encargado un trabajo y deben abonarlo según lo pactado. Esta es la razón por la que siempre digo que cada trabajo que me encargan es doble, por un lado el propio encargo y por otro perseguir para que me paguen.

Cuando las cosas van bien, pueden ir mejor.

Pues esta es la conclusión que saco después de analizar estas semanas y tratar de explicar las razones que pueden llevar a que sucumbas al propio trabajo.

Quiero aclarar que, aunque parezca lo contrario, que no me estoy quejando, simplemente hoy, fin de semana (aunque publicaré esto entre semana), he decidido sentarme delante del PC para pensar y analizar en vez de ponerme a trabajar.

El trabajo, que no falte nunca.

Gracias si has llegado a leer hasta aquí.


Ricky.


4 comentarios:

  1. Q gran verdad! Es el momento de preguntar trabajas para vivir ? O ya has pasado a vivir por y para tu trabajo..
    Gran artículo lamentablemente te diría aquello de no se de q hablas trabajando domingos y sin saber cuando me podré ir unos días
    Ánimo q no falté nunca!

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    Respuestas
    1. Gracias por comentar por en el blog.
      Te recomiendo la entrada que publicaré el lunes siguiendo con el tema.
      Lo dicho, un abrazo y que no falte!!!

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  2. Bien expuesto! La atención al cliente, el buen servicio y profesionalidad son la clave del éxito de cualquier empresario de servicios. El pecado mortal es el decir a un posible cliente: "lo siento, no puedo atenderle en estos momentos".
    El cliente, perdón, el cliente perdido se irá descontento sin convertirse en el primer eslabón de una cadena de encargos. Peor aún, lo será pero en la competencia.
    Es preferible pasar el encargo a un colaborador de confianza, y hacer el esfuerzo de revisarlo. Esta revisión debe ser gratuita, o al menos que no suponga un sobrecoste para ese cliente que no tiene culpa de nuestra carga de trabajo. Y debe ser una supervisión que asegure que el resultado tiene nuestros estándares de calidad.
    El resultado debe ser de calidad, igual al que se habría conseguido de hacerse el trabajo completo nosotros mismos.
    Y pensaréis "¡Pues vaya negocio!", pero es imprescindible hacerlo, mientras vais pensando si tal vez, sea el momento de un cambio en el modelo de gestión del negocio, ampliar plantilla, etc.
    En mi opinión, vivimos en un periodo en el que las empresas son como los tiburones, que deben avanzar continuamente o morirán.

    Sigue así Ricky!
    Alfonso I.

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    Respuestas
    1. Gracias Alfonso!!!
      Esta entrada también es tuya porque eres ese amigo "compañero de la escuela" con el que mantuve esta conversación.
      Aunque nuestra situación es diferente ambos tenemos que afrontar tanto el desarrollo del trabajo como el trato con el cliente, y estoy totalmente de acuerdo contigo, jamás hay que decir que no y si llegado el momento tienes que ampliar tus fuerzas pues es una decisión tan válida como cualquier otra...el lunes de la semana que viene ya tengo una entrada programada que trata este tema.
      Pero hay que hacer bien las cuentas para que este hecho no te consuma y no te produzca pérdidas.
      Decirte a ti y a todos que ahora mismo sigo sentado delante del PC haciendo una unidad de ya sabes quien ;).
      Gracias de nuevo!!!

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