martes, 18 de noviembre de 2014

Tipos de autónomo, ¿cuál eres tú?.

Autónomo en la cuerda floja.
Ya he tratado este tema por encima en alguna entrada, hablando de ciertas ventajas que puede aportar el ser autónomo frente a trabajar por cuenta ajena, pero hoy quiero dar mi opinión desde la experiencia.

Lo primero es saber qué tipo de autónomos sois. Cualquiera de los casos que os menciono a continuación debe cotizar a la Seguridad Social, pero cada grupo tiene unas características propias.






Profesionales autónomos o freelance.
Es aquel que realiza una actividad laboral dentro del listado de profesiones que arroja el IAE.

En esta categoría podríamos distinguir a su vez entre dos clases:

- Aquellos autónomos que tienen o gestionan un negocio propio, por ejemplo: taxistas, negocios de hostelería, peluquerías,  o subcontratas de construcción entre otras.
- En segundo lugar tendríamos a los profesionales autónomos, y de estos hay colegiados y no colegiados. Colegiados: nosotros los arquitectos, abogados, psicólogos, veterinarios, etc…y los no colegiados, en este caso suelen tener agrupaciones o asociaciones y son: programadores, diseñadores, agentes de seguros, artesanos, pintores, etc…

Autónomo económicamente dependiente.
Es aquel que profesional que factura de un mismo cliente el 75% o más de sus ingresos finales.

Este tipo de trabajador posee ciertas ventajas sobre otros tipos de autónomos, siempre que así esté reconocido. El trabajador, a la hora de pactar sus condiciones y firmar su contrato (que locura verdad, una autónomo con contrato…), puede negociar una serie de ventajas que otros grupos no tendrían, además ante la ley está más protegido.

Pero la verdad es que al final es tan prescindible como cualquiera…

Condición indispensable es que no deben tener trabajadores a su cargo.

Autónomo colaborador.
En este grupo se englobarían aquellas personas que son cónyuge o familiares directos del trabajador autónomo y que trabajan con éste de forma habitual. Deben cumplir unos requisitos básicos que corroboren la dependencia:

- ser familiar hasta segundo grado de consanguineidad.
- que desarrollen su colaboración de forma continuada, nada de colaboraciones puntuales.
- que no estén dados de alta como trabajadores por cuenta ajena.
- que conviva y estén al cargo del autónomo.
Como veréis esta categoría es muy restrictiva y específica.

Autónomos administradores de sociedades.
Cuando ya se trata de empresas de cierta entidad, es la figura que requiere la ley como administrador de los bienes de una sociedad mercantil. En caso de ser una persona física deberá cotizar de manera obligatoria en el régimen de autónomos.

El control que tengan sobre la sociedad que administran dependerá directamente del reparto de las acciones de la misma.

Existe otro tipo más de trabajador autónomo desde que se actualizara la ley en 2008, los autónomos agrarios. No hace falta explicar que se engloban aquí todos los trabajadores que dedican al campo. Los que os hagáis la Declaración del IRPF habréis visto que hay un apartado para ellos.

Una vez descritos los tipos diré que nuestra profesión esta entre los profesionales autónomos y los profesionales económicamente dependientes, aunque no debería ser así en mi opinión.

Desde hace muchos años está extendida la figura del arquitecto que trabaja como si lo hiciera por cuenta ajena para un estudio de arquitectura, pero que es profesional autónomo, y aunque es económicamente dependiente, porque seguramente recibe todos sus ingresos de un solo cliente, en este caso su “jefe”, no posee las ventajas de haber firmado un contrato que le asegure las ventajas de este tipo de trabajador autónomo.

Antes de la crisis imperaba el lema TODO VALE, había trabajo para aburrir. Si estabas trabajando en un estudio y te aburrías podías irte con la tranquilidad que en muy poco espacio de tiempo estarías colocado en otro. Y todo esto aceptando las condiciones de un profesional autónomo puro y duro, nada de contrato ni condiciones.

Yo, al principio, tuve la suerte de trabajar en un estudio que aunque te ofrecía estas condiciones de, como se llamaba por aquella época en los círculos, “falso autónomo”, si te daba unas ventajas en cuanto a vacaciones remuneradas y otras cosas.

Pero llegó la crisis, a ese estudio incluido, y de repente se acabó el buen rollo y se impuso el SALVESE QUIEN PUEDA. El dueño del estudio al ver disminuir el volumen de trabajo disminuyó proporcionalmente el número de colaboradores y salía la gente del estudio de dos en dos. Esta fue la situación generalizada en el estallido de la burbuja, los trabajadores autónomos éramos los más prescindibles, ya que podías echarlos sin tener que darles un duro de un día para otro. Seguro que alguno de los que estáis leyendo sufristeis esta situación.

Tras esta divagación quiero contar las ventajas que yo le veo a ser autónomo desde mi experiencia personal.

En alguna otra entrada dije que lo primero es que para ser autónomo hay que valer. No todo el mundo puede con la presión de saber que para lograr ganarse la vida hay que salir a la calle y moverse y moverse para que te salgan cosas.

Yo creo que he tenido suerte, después de unos cuantos años en esto he logrado tener una serie de clientes que me nutren de trabajo, clientes y no clientes, me explico…clientes porque realizo trabajos directamente para ellos porque me realizan un encargo, o porque me pasa algún compañero el cliente porque no puede firmarlo él.

No clientes porque muchos de los trabajos que hago es de intermediario, no tengo trato directo con el cliente, sino que el trabajo que realizo se lo presenta al cliente la persona con la que yo colaboro. Con esto quiero decir que se pueden desempeñar labores de autónomo de muchos tipos, esto es lo que os digo que hay que moverse y moverse.

Pero sin duda a lo que más provecho saco de mi situación laboral es a disponer de mi tiempo como yo quiero, ojo, que esto es bueno y malo. Empezaré explicando lo malo…te hace estar disponible en horarios y en días que son de guardar, si no te marcas un final para la jornada poder estar echando horas y horas, muchos fines de semana toca trabajar, como este pasado…

Y lo bueno, es que si sabes organizarte puedes robar mucho tiempo para ti o para dedicar a lo que quieras, eso ya cada uno…

Para terminar os voy a dejar dos links de entradas antiguas donde comentaba las ventajas que yo veo a trabajar o no desde casa y unos consejos de como empezar, que está muy relacionado con este tema de la organización:

Invito al que quiera a contar su experiencia, ya sea actual o pasada como autónomo.

Muchas gracias.


Ricky.


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