miércoles, 13 de mayo de 2015

La última oportunidad a la arquitectura

No es una buena semana. Es más, no es un buen año. Estoy decepcionado con mi profesión, no por la profesión en sí, si no por todos los que en ella intervienen. Escribo estas líneas con más ánimo de desahogarme que de otra cosa. No se puede luchar contra el sistema, eres parte de él o te aniquila. Me siento en la segunda situación.

He intentado una y otra vez hacer lo correcto, aceptar lo que había y dar de mí todo lo que tenía para poder ejercer como arquitecto tal como debería de ser. Pero el mundo no está hecho para los justos, para los que saben o para los que quieren aprender. El mundo está hecho para los que tienen, ha sido así siempre y así seguirá siéndolo, no se puede cambiar. Siempre ha habido un chamán entorno al cual todos bailaban, un faraón al que adoraban y un rey al que servían. Y si no formabas parte de ese sistema te desvanecías.


Se han acumulado muchas cosas al mismo tiempo este año que casi han conseguido destruir por completo mi confianza y mis ganas de seguir. Poco a poco se han ido mermando a lo largo de los años que llevo ejerciendo, pero hoy estoy casi al límite. También lo están mis socios. Han jugado con nosotros todo lo que han querido, una y otra vez. Nos han ninguneado, timado, robado, estafado y hasta nos han querido hacer entender que no sabemos ni lo que hacemos. Que esto es así en el negocio de la construcción ya lo sabíamos, pero que hayamos encadenado una serie de problemas muy seguidos nos ha hundido moralmente.

No emigramos, decidimos quedarnos en nuestro país porque creíamos que algo se podía hacer, que se podían cambiar las cosas, que con todas las noticias que se veían no se podría volver sobre nuestros pasos. No es así, nada ha cambiado, los problemas son siempre los mismos, son endémicos y crónicos y vienen al mismo tiempo de la administración, de los clientes y de las constructoras. Y no precisamente de las pequeñas.

En la misma semana un cliente ha dejado de pagar, hemos tenido que abandonar un concurso cuando nos hemos enterado de que estaba amañado y hemos perdido otro que dábamos por ganado y que nos habría cambiado la vida. Lo hemos perdido por razones que se me antojan casi imposibles, pero viendo los hechos, las actuaciones y los movimientos de ciertos agentes cada día me creo más que no podíamos ganar aunque lo hubiéramos regalado. Llegado el momento hablaré, si puedo, largo y tendido. Hemos perdido nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y nuestro dinero. 

Hacía tiempo que no escribía y ha sido exclusivamente por la cantidad de trabajo que he tenido. A día de hoy hemos trabajado tanto mis socios como yo más de mil horas cada uno en lo que va de año (incluyendo sábados y domingos), con la esperanza de que nuestro trabajo fuera recompensado. Para aquél que no haya hecho los cálculos, un trabajador normal hace algo más de 1.900 horas en un año entero. Estamos en mayo. Inútil, tiempo desperdiciado. Si hubiese empleado ese tiempo en hacer el gilipollas en youtube habría ganado más dinero, mucho más.

Estoy muy cansado y no tengo más tiempo que perder. Tengo que empezar de nuevo el año como si mañana fuera 1 de enero. Llevo 5 meses de retraso y me queda poco fondo. Una última oportunidad le doy a la arquitectura, a la construcción y a este país. Sólo añado que cuidéis mucho vuestro voto pues ni es oro todo lo que reluce ni reluce todo lo que consideramos como oro.

Muchas gracias por leerme,

Pablo.


3 comentarios:

  1. Buenas noches, por aquí me he conseguido con tu escrito, me encontraba buscando información sobre la situación laboral en España ya que yo también soy Arq. pero Venezolana, estoy en un proceso inmigratorio junto con mi novio a la ciudad de Barcelona España a realizar ambos posgrado, pero sinceramente todo lo que veo hablar de España me hace no querer ir allá aunque la situación en mi país es muchisimo peor, allá están bien en comparación a como estamos aquí pero desanima saber que iremos a vivir una situación tan critica como describes! que triste que como dices o te adaptas al sistema o te aplasta, en todos lados pasa lo mismo, espero para 2016 esta situación mejore y pueda conocer una mejor cara de España.

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  2. Totalmente identificado con tu caso, Amigo...
    Al igual que tu soy Arquitecto, te escribo desde el país centroamericano de El Salvador, y esta entrada en tu blog (el cual me parece de lo mejor y más interesante que he encontrado en mucho tiempo), debo de decir que me asombra mucho, pensaba que solo en países como el mío se daban este tipo de situaciones, en donde como tu lo citas, "No se puede luchar contra el sistema, eres parte de él o te aniquila". yo igual estoy dandole una ultima oportunidad a mi profesión, espero mantener mi determinación en mi carrera y seguir mejorando. mucho ánimo para ti tambien

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    1. Muchas gracias por comentar. Hace ya tiempo desde que escribí esta entrada, pero lo cierto es que la profesión sigue más o menos como cuando lo escribí.

      La verdad es que en todo el mundo latino las situaciones como esta se han dado siempre y en eso amigo mío somos hermanos, aunque estemos separados casi 9.000Km.

      Mucho ánimo para ti también seguro que encontrarás una buena salida a tu situación.

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